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Dar al Product Owner verdadera autoridad para decidir

By XNM Technologies · September 3, 2021 · 3 min read
Dar al Product Owner verdadera autoridad para decidir

La Guía de Scrum describe al Product Owner como la única persona responsable de maximizar el valor del producto. Esa palabra —responsable— carga con mucho peso. Significa que una persona con nombre y apellido, no un comité, decide qué construye el equipo y en qué orden. A dieciocho meses de una pandemia que reorganizó presupuestos y plazos en casi todas las organizaciones con las que trabajamos, la brecha entre los equipos que dieron autoridad real a su Product Owner y los que no lo hicieron se ha vuelto imposible de ignorar.

Cuando el suministro era impredecible y las personas estaban repartidas entre oficinas en casa y horarios híbridos, los equipos que se estancaban casi siempre eran aquellos en los que el Product Owner debía escalar cada decisión importante a un comité directivo que se reunía un jueves sí y otro no. Para cuando llegaba la respuesta, la situación ya había cambiado. Los equipos que mantenían el rumbo tenían un Product Owner facultado para resolver en el momento.

Lo que el rol exige de verdad

El Product Owner es responsable del Product Backlog: desarrollar el Objetivo del Producto, ordenar los elementos y asegurar que el backlog sea transparente y comprendido. Otros pueden hacer parte de ese trabajo, pero el Product Owner sigue siendo responsable del resultado. Y, sobre todo, la Guía de Scrum es clara: para que los Product Owners tengan éxito, toda la organización debe respetar sus decisiones. Si una parte interesada puede reordenar el backlog en silencio después, el rol es una ficción.

  • Un mandato escrito y claro que indique qué decisiones toma el Product Owner por sí solo y cuáles requieren aprobación más amplia

  • Un umbral de gasto o alcance por debajo del cual no se necesita aprobación adicional

  • Un único backlog, en manos de una sola persona, que todos traten como la fuente de verdad

  • Acceso directo a usuarios y partes interesadas reales, sin cadenas de intermediarios

Cómo configurarlo para que sea dueño real del producto

  1. Nombre a la persona y el mandato juntos. Designar a un Product Owner sin dejar por escrito sus facultades de decisión garantiza confusión. Indique con claridad qué puede decidir, sobre qué debe consultar y qué queda en manos del patrocinador.

  2. Déle un margen presupuestario, no una cola de permisos. Defina un umbral —una cifra, el esfuerzo de un sprint— dentro del cual actúa sin pedir permiso. La escalada debe ser la excepción, no lo habitual.

  3. Proteja un único backlog ordenado. Si la dirección quiere cambios, los plantea ante el Product Owner, que decide dónde encajan. Sin canales paralelos, sin prioridades en la sombra.

  4. Haga del refinamiento un hábito, no un evento. Un Product Owner que mantiene claros y listos los próximos dos o tres sprints puede responder al equipo en minutos en lugar de aplazar a la siguiente planificación.

  5. Mídalo por valor, no por producción. Juzgue el rol según si el producto avanza hacia su objetivo, no por cuántos elementos se entregaron. Eso mantiene el foco en las decisiones que importan.

Señales de que lo está haciendo mal

Atento a las pistas. Si el equipo espera días por una respuesta, si «tendré que consultarlo» es la frase más repetida en la planificación, o si las prioridades se invierten la mañana siguiente a un almuerzo con un interesado, el Product Owner actúa como intermediario, no como dueño. La solución rara vez es cambiar de persona: es darle a la que ya está la autoridad que el rol presupone.

Poner en marcha un Product Owner facultado dentro de una estructura de gobernanza del sector público o de un gran proyecto de capital exige más que un título: requiere un modelo de entrega que dé a las decisiones un hogar claro. Ese es precisamente el trabajo de la asesoría de XNM en entrega de programas y proyectos.